Javier Hervada: Pensamientos de un canonista en la hora presente

Javier Hervada: Pensamientos de un canonista en la hora presente
Javier Hervada: Pensamientos de un canonista en la hora presente, segunda edición, Navarra Gráfica Ediciones, Pamplona, 2004. [174 páginas, 399 KB. Leer]

Prólogo

Ocasiones hay en las que un estudioso siente la necesidad de tratar en poco espacio una multiplicidad de cuestiones y para ello se han ensayado diversidad de métodos. Este es mi caso actual: para responder al deseo sentido de decir algo de una variedad de asuntos, que han ocupado mis reflexiones en los últimos años, he compuesto este breve libro. Catorce son los temas tratados en forma de pensamientos sueltos y un tanto asistemáticos. En ellos resumo lo que pienso de cada uno en la forma que siempre he preferido: con brevedad, sin decir más de lo estrictamente necesario.

Los temas tratados no son de los que más suelen ocuparse los canonistas. Algunos apenas merecen otra cosa que un par de líneas en los manuales. He creído, sin embargo, que no están exentos de interés; por lo menos a mí me han interesado lo suficiente como para parecerme dignos de reflexionar sobre ellos y decir algo.

Ojalá el lector también los encuentre de interés y le plazca la lectura de estas páginas.

Pamplona, a 1 de enero de 1988

Nota a la segunda edición

Si de algo se me puede tildar es de canonista insatisfecho e inconformista. Eso sí, pacífico y sereno. Esto viene de lejanos tiempos, desde 1953. Antes del Vaticano II, por lo que —con excepciones que siempre señalé— me parecía una canonística decadente, ajena a la pureza metódica y anclada en un vetusto y anticuado método exegético. Después del Vaticano II, por el devastador tornado «antijuridista», que arrasó la canonística: muchos desaparecieron, otros cambiaron la faz y adoptaron un modo de operar más o menos teológico o pastoral; y los pocos que quedamos fuimos durante décadas objeto de silencio, cuando no de un «bondadoso» desafecto. Hablo de los que se mantuvieron en conformidad con la fe y el magisterio eclesiástico; de los otros no digo nada. En el par de décadas más cercanas al nuevo milenio, algo se ha corregido esta situación. Hay ya un buen grupo —sin exagerar— de buenos y aun excelentes canonistas, pero el panorama general suele ser bastante oscuro. Basta ver los nuevos planes de estudio que las Facultades de Derecho Canónico están enviando a la aprobación de la Santa Sede: salvo una exigua minoría que, por fin, se ha puesto al día adoptando el método sistemático, la gran mayoría no traspasa el horizonte del anacrónico método exegético. Y esto me disgusta y, en el fondo de mi alma, me apena y genera mi disconformidad. Cara mihi scientia vulneribus patitur, escribí hace unos pocos años, y ahora lo repito. Son no pocos los que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen.

Además de un legítimo desahogo, sirvan las líneas precedentes para dejar claro que las páginas de este libro son obra de un jurista canonista, que lo ha sido toda su vida profesional y que en su ancianidad se enorgullece de serlo. Sus lemas han sido siempre: a) ser canonista es una modalidad de ser jurista; b) la pureza metódica formal; c) el método sistemático, con la distinción en ramas. Lector, God bless.

Pamplona, a 31 de octubre de 2003

Índice

Prólogo 9
Nota a la segunda edición 11
I. En torno a la canonística actual 13
II. Recordando qué es ser canonista 27
III. Ideas metodológicas 57
IV. Igualdad y variedad 69
V. A vueltas con la concepción estamental 79
VI. Fin de la Iglesia 91
VII. El fiel y los derechos fundamentales 97
VIII. Vida consagrada 121
IX. Secularidad 129
X. Carismas 137
XI. Asociaciones 141
XII. Potestad 149
XIII. Circunscripciones eclesiásticas o corporaciones eclesiásticas fundamentales 159
XIV. Prelaturas 175

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